- Pues- pensó- no hija, no me acuerdo, la verdad.
- ¿No te acuerdas?- dije bajando las escaleras- ¿No
te acuerdas de Nuria? ¿Mi mejor amiga que vive en París?
- ¡Aaah, sí!- cambió de cara- ¿Era hoy?
No contesté, simplemente sonreí y puse mis ojos sin
órbitas indicando que mi madre era muy despistada. Llegué a mi habitación y
tiré la mochila al suelo. Me desvestí, me puse una camiseta ancha que ponía “Believe
in your dreams” Sí, en realidad, tenías que creer en tus sueños, creer que se
hacen realidad. En mi mente siempre he tenido una frase: “No hay sueños imposibles… solo cobardes” y tiene razón, hay que
perseguir nuestros sueños por muy difíciles que sean. Me puse un moño y me
senté en el escritorio. Encendí el ordenador y puse “Skipe”. Ahí estaba,
conectada. Nuria era mi mejor amiga. Vivía en mi misma ciudad, pero se tuvo que
mudar porque, mismamente, quería perseguir sus sueños. Quería ser periodista y vio
que en Paría había más oportunidades que en España.
-Bonjour!- dije saludándola a través de la pantalla.
-Bonjour! Comme ça va?- esbozó una sonrisa.
- Yo hasta allí no llego- reí.
- Ya lo sé, pero… ¡tienes que aprenderlo!
- Sí, debería.
- Y bueno- cambió de tema- ¿qué tal en clase?
- Bien- mentí.
-¿Bien de bien o bien de jo….?- preguntó levantando
una ceja.
Sabía que me pasaba algo, ella me conocía, así que decidí
contárselo.
-Hoy estaba en el pasillo y me choqué con una chica.
Después me llamó tonta y, bueno, pase de ella. Me da igual.
-Jope, pero no puedes pasar.-se enfadó- ¡Tienes que
decirlas algo!
-Ya pero…
-¡Pero qué! No te van a dec…- paró- ¡Tengo una idea!
-¿Qué idea?- me alegré.
-Vente a vivir conmigo.
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