Sonó el despertador. “¡No!” Pensé para mí misma. Alcé mi mano e intenté alcanzar al
despertador. Tras dar varios toques a diferentes lugares, por fin le encontré.
Le di al botón para que se apagara, pero, nada.
-¡NO!-dije debajo de las sábanas-
Salí de la colcha y puse el reloj enfrente de mí. Le
di golpes, y golpes, pero nada, no se apagaba.
-¡Maldita sea!- resoplé- Tengo una idea- puse una
cara pícara.
Le di la vuelta al despertador y le quité las pilas.
Me levanté y me dirigí a desayunar. Había tostadas con mantequilla, un tazón de
Cola-Cao y un zumo de naranja. Miré hacia ambos lados y, al no ver a nadie, me
senté y me lo tomé.
-Que rico está…-dije lamiéndome el labio.
- Así que comiéndote mi desayuno… -dijo mi madre apoyada
en la puerta de la cocina.
Me llevé un susto.
-Al menos me
darás, ¿no?- se dirigió hacia mí.
- Pues la verdad…-pensé- no- reí.
Se quedó perpleja, era una cara única. Pero,
ignorando mi respuesta, se sentó conmigo y comió una de mis tostadas.
-Hoy es el último día de clase ¿no?- dijo mi madre tomando
mi zumo.
-
¡Oh! ¡No! ¡Las clases!- dije asombrada.- ¡Se me
había olvidado!
Salí corriendo hacia mi habitación y me vestí. Fui
al baño y ahí me peiné y me pinté. La verdad, no sé como hice esto en tan solo
10 min, pero lo hice. Cogí mi bandolera marrón, y salí corriendo de casa.
-Esta chica es una despistada.- dijo mi madre
sentada desde la cocina.
(…)
Llegué hasta clase y me choqué con una chica.
-¡Pero tú eres tonta! ¡¿No ves por dónde andas?!-
chilló.
- Lo siento, lo siento, de verdad.- me disculpé.
- Como se nota que las tontas como tú sois…
¡TONTAS!- rió junto con sus amigas.
Mirando hacia el suelo, me levanté y me fui hacia
clase corriendo. La verdad es que nunca había tenido amigos, siempre me han
dado de lado. Nunca supe por qué. Nunca he tenido a nadie que me quiera, que me
ayudara, al contrario, siempre se metían conmigo. Se aprovechaban de mí porque
pintaba bien, pero al cabo de un tiempo, me daban de lado. Al final acabé
siendo independiente.
Tras varias horas de clases, y haciendo algún que
otro examen, acabó. Todo finalizó. Me llevé mis cosas y me dirigí hacia casa. Cogí
el bus y llegué.
-Hola a todos- grité mientras subía las escaleras a
toda prisa-
-¿A dónde vas tan corriendo?- apareció mi madre
poniendo las manos en las caderas.
-Mamá -contesté- A la videollamada ¿no te acuerdas?
No hay comentarios:
Publicar un comentario